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Escuela Gratuita de Tarot Iniciático

LA VOZ DEL TAROT

A continuación puedes ver el ejercicio realizado por Alejandro Jodorowsky en la Escuela Gratuita de Tarot Iniciático, que transmite por su canal Facebook.


Y SI LA ESTRELLA HABLARA

«Estoy en el mundo, soy del mundo, actúo en el mundo. Estoy en mí, soy de mí, actúo en mí. Separada y unida al mismo tiempo, ínfimo engranaje de una máquina cósmica, colaboro, recibo y doy, absorbo y reparto. Mi desnudez es completa: ningún principio me guía, ni más ley que la natural.
Si digo «soy» es porque, en la infinita multiplicidad de los seres y de las cosas, he encontrado mi sitio, en el mundo y en mí misma, es lo mismo. Ya no necesito buscar, ni tengo imagen alguna de mí misma, estoy en mi sitio. Aquí, y en todas partes, voluntariamente atada.
Estoy en cada partícula de polvo, en cada territorio, cada curso de agua, cada estrella, cada parte de mi cuerpo. ¿Y cómo no respetaría al mundo, a mis huesos y mi carne? Toda esta materia no me pertenece, me fue prestada, sólo por un fragmento del tiempo. Y la respeto, porque es mi templo, el templo donde reside el Dios impensable. El espíritu es materia, y la materia es espíritu, el universo nace y estalla constantemente y, en su centro, ahí donde me arrodillé, estoy.
Si digo “estoy ahí”, quiero decir “en aquello” que sostiene a cualquier vida, en esta fuente incesante de energía que distribuyo por mi mente, mi corazón, mi sexo. Energías de una pureza sublime que, al brotar de mí, limpian el mundo. Devuelvo el perfume a la atmósfera, su dulzor a las aguas del río, su fertilidad a la tierra, y su vida a todos los océanos. No hay un solo sitio en el cosmos en que yo esté ausente.
En cada instante, nunca abandono el presente. Ni el pasado, ni el futuro pueden encadenarme. Ni los arrepentimientos, ni los proyectos.
Constante, fiel a mi lugar, recibo y doy. Y cuando digo “Soy del mundo y de mí misma”, significa que me entrego sin reticencia, eliminando hasta su raíz la más oscura de las críticas. No juzgo. Amo y sirvo.
No me separo, ni siquiera por espacio del grosor de un cabello; pertenezco, es decir que venero, obedezco. Por eso estoy desnuda, desnuda como un árbol, un pájaro o una nube. Soy de mi cuerpo, de mi carne y de mi sangre; siendo, me resulta imposible abandonar o abandonarme a mí misma. ¿Cómo no amar lo que me posee amorosamente?.
Así como me doy a la tierra, me doy a mi carne y a mis huesos. Al igual que me confío a los océanos, me confío a mi sangre. Al igual que me entrego al aire, me entrego a mi piel; al igual que me remito a las estrellas, me remito a mi cabello. Y, llena de este amor de esclava, radiante, actúo sobre el mundo y sobre mí misma. Actúo, es decir que voy con el mundo, eliminando los obstáculos, transmitiendo la energía que viene de más allá de las estrellas. Me limito a enriquecer y purificar, y nutrir, y comprender, y purificar. Asimismo actúo sobre mí: me abro a todos los infinitos, dejo que el aliento de los dioses circule por todos los poros de mi sangre. Permito a todos los misterios que me atraviesen. Y, en el centro de mi vientre, ya infinito, recibo y dejo que nazca la totalidad de la luz.»
Aníbal Morales Rivera

Explorador, investigador y practicante desde hace más de 18 años de una vía de trabajo que integra el autoconocimiento, el emprendimiento y la innovación social. Soy ingeniero, máster en educación, emprendedor y apasionado por el crecimiento personal y la innovación.